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miércoles, 18 de mayo de 2011

Lo que no se puede ni se debe decir: El Poder Judicial y el Ejecutivo a los pies de ETA


Queridos amiguitos:

Os voy a dar hoy una breve clase de lo que no se puede ni se debe decir en este país de las "libertades", que llamamos España, aunque muchos de vosotros lo penséis:

Cuando se produjo el trágico atentado del 11 M, muchos de vosotros pensasteis que la mencionada masacre terrorista -fuera de la autoría de quien fuera- tuvo como principal objetivo lograr el ascenso del nuevo socialismo zapatético, favorecedor de todo tipo de amable diálogo con los terroristas de cualquier pelaje, sea a través del diálogo de civilizaciones incivilizadas o a través de la excarcelación de presos etarras...

Muchos de vosotros pensasteis eso... Pero eso no se puede ni se debe decir...

Por lo tanto, yo tampoco lo afirmo...

También pensasteis que el nuevo socialismo deseaba con fruición la completa desintegración de España, cuando apoyó el nuevo Estatut catalán y Zapa dijo que "haría lo que los catalanes quisiesen" (y a los demás que nos den por ahí...).

Muchos de vosotros pensasteis eso... Pero eso no se puede ni se debe decir...

Por lo tanto, yo tampoco lo afirmo...

Cuando se produjo el anterior proceso de diálogo con ETA, que culminó con la voladura del aparcamiento de Barajas y la muerte de dos ciudadanos, y el goteo de diversas excarcelaciones de terroristas, pensasteis que el Gobierno deseaba, a toda costa, favorecer a ETA... Es decir, que estábamos gobernados por la misma ETA.

Muchos de vosotros pensasteis eso... Pero eso no se puede ni se debe decir...

Por lo tanto, yo tampoco lo afirmo...

Con el nuevo diálogo con el universo separabobo vasco y los no malos ojos con los que el Gobierno miraba los patéticos teatros construidos por Sortu, Bildu y demás excrecencias separatistas, seguisteis pensando lo mismo...

Pero eso no se puede ni se debe decir...

Por lo tanto, yo tampoco lo afirmo...

Y ahora, con el visto bueno del Tribunal Constitucional a que los asesinos puedan acceder al poder, a través de sus representantes, y puedan cobrar de nuestros impuestos y acceder a los datos del censo de cada ciudadano conociendo su dirección exacta, muchos habéis pensado que los magistrados progresistas -designados, precisamente, por este Gobierno- están también al servicio de ETA...

Muchos lo habéis pensado, pillines... Pero eso no se puede ni se debe decir...

Y, por lo tanto, yo tampoco lo afirmo...



domingo, 8 de agosto de 2010

Carta a mi empleado más caro


A la AT. del Sr. D. Juan Carlos Borbón Borbón

Muy Sr. Mío:

Me dirijo a Vd. -cosa que no suelo hacer a menudo entre mis empleados- debido, esencialmente, a la especial situación generada por la crisis económica que ha repercutido gravemente en mi economía familiar y que, como Vd. ya sabe, es una de las empresas de las que Vd. cobra puntualmente sus emolumentos.

Como se podrá imaginar, la angustiosa situación económica producida nos ha llevado a plantearnos una lógica reestructuración de personal y, dado que Vd. es nuestro empleado más caro y que recibe su salario a través de nuestros impuestos, hemos empezado a examinar su rendimiento, para ver si el mismo se corresponde con la generosa remuneración que entre todos los españoles le hemos asignado, es decir, 9 millones de euros (unos 1.500 millones de pesetas) de los que Vd. puede disponer libremente y distribuirlos como quiera, sin ni siquiera desglosar sus gastos ante el Parlamento español.

Examinando el contrato que le hicimos en el año 1978, desearíamos que se centrase en el apartado denominado Artículo 56 párrafo 1 y que dice lo siguiente:

"El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado Español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las Leyes."

También desearía que echase un vistazo al Artículo 61 párrafo 1 del mismo:

"El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las Leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas."

Hemos resaltado en negrita aquellas funciones que, a nuestro parecer, ha incumplido a lo largo de estos años, pues, en todo este tiempo, no ha hecho absolutamente nada por mantener la unidad de los españoles, desde el primer momento gravemente amenazada -y de forma creciente- por el separatismo catalán y vasco.

En este tiempo tampoco ha arbitrado y moderado el funcionamiento regular de las instituciones, pues de todos son conocidos los continuos problemas en las elecciones de los miembros del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional que, estos años, han servido de arma arrojadiza entre los distintos partidos políticos y que regularmente han puesto en peligro la estabilidad institucional.

Por último, tampoco ha hecho respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas, siendo los más claros ejemplos la prohibición, para muchos ciudadanos españoles, de recibir su educación en español en Cataluña y las multas que esa institución denominada Generalidad Catalana ha impuesto sobre sus compatriotas por rotular en español sus comercios.

Dada la clara dejación de funciones que ha ejercido a lo largo de estos años, a pesar de la generosa retribución que le habíamos asignado, nos vemos, por tanto, en la necesidad de rescindir su contrato.

El despido tendrá efectividad desde el momento en que se reúna la Junta de Accionistas convocada a un referéndum sobre la Monarquía, que esperamos -si a los españoles les entra algo de luz en la cabeza- se convoque a la mayor brevedad posible.




domingo, 6 de diciembre de 2009

La Prostitución de 1978

Hoy es el Día de la Constitución de 1978

Esa Constitución que, a cambio de la triste limosna de un voto cada cuatro años

Ha dividido España en un puzzle irreconciliable de acomplejados aldeanismos

Ha condenado a nuestra Patria a un paro endémico

Ha enriquecido a los reyezuelos de taifas -presidenzuelos, consejeros desaconsejados y demás felpúdicos lameculos emboinados- que, día tras día, denodadamente luchan por enfrentarnos a los españoles entre nosotros

Ha conducido a nuestro país a ser el bufón universal

Ha protegido a los delincuentes y abandonado a los inocentes

Ha prohibido los referendos vinculantes y sólo admitido los consultivos

Nos ha endosado a un Jefe de Estado inelegible periódicamente, y a sus hijos, y a los hijos de sus hijos... hasta el infinito... y más allá del allá...

Nos ha convertido en súbditos y no en hombres libres

Hoy es el triste día en que los españoles adquirieron para siempre la condición de serviles




lunes, 19 de octubre de 2009

La bandera

"La bandera es el pañuelo de una nación: unos enjugan en ella sus lágrimas y otros se suenan sobre la misma".





Todas las frases del Filóloco juntitas, pero no revueltas, en: Frases lapidarias del Filóloco


martes, 28 de julio de 2009

Los catalanes son separatistas por un cabreo

Felipe V


Pues sí señores: por un cabreo. El separatismo catalán tiene sus raíces en un monumental cabreo que se remonta a los albores del siglo XVIII cuando, en la Guerra de Sucesión española, esta región optó por ponerse del lado del futuro perdedor, el archiduque Carlos de Habsburgo, frente a otras regiones que optaron por el jovencísimo Felipe V, al que le tocó el derecho a la sucesión del trono español por pura carambola.

Con Felipe V se inauguraría la nefastísima dinastía borbónica en nuestro país que, tras siglos de arduo trabajo (mejor dicho, de arduo no-trabajo) ha logrado meter a nuestra nación en el pozo de las miserias, convirtiéndola en La Octava Impotencia Mundial.

Una dinastía que había tenido su origen en un chaquetero, Enrique IV de Francia, quien, siendo protestante, con tal de acceder al trono francés, no puso ningún obstáculo en renunciar a sus principios más íntimos y convertirse al catolicismo: "París bien vale una misa" ("Paris vaut bien une messe"), dijo, se cambió de creencias ipso facto, como quien se cambia de calcetines, y se quedó tan pancho.

Tenían cierta razón los catalanes en apoyar al Austria, pues éste les había prometido que conservarían los derechos forales que habían logrado preservar hasta el momento, frente a otras regiones, mucho más entreguistas y lacayistas, que los habían cedido casi sin decir ni mu.

Cuando ganó la susodicha guerra (la única que han ganado estos Borbones), sin ningún empacho, les arrebató sus derechos forales a los catalanes y, de ahí, la inquina que nos tienen al resto de los sumisos españoles.

Si el archiduque Carlos hubiese ganado la guerra en cuestión, ese odio catalán hacia España quizás no existiera y todos viviríamos en una especie de confederación, que era lo que más o menos había sido España en esos siglos hasta que llegó el chulipandi gabacho.

Aparte de dejarnos per saecula saeculorum una dinastía conocida por sus continuos fracasos en todos los aspectos, a años luz de las gloriosas dinastía Trastámara y, posteriormente, Austria, nos legó el eterno embolado de Gibraltar -por el que los españoles recordaremos la inutilidad borbónica hasta el Final de los Tiempos- y la pérdida de todas las posesiones europeas.

Desde entonces, todo ha sido un caer cuesta abajo: derrotas por doquier, pérdida del imperio colonial, enmudecimiento de la voz de España en el mundo, odio desintegrador entre españoles (País vasco y Cataluña)...

Y a pesar de que, por dos veces, los españoles expulsamos a esa desatrosa dinastía (Isabel II, Alfonso XIII), la susodicha vuelve siempre, erre que erre, como el turrón El Almendro por Navidad.

En fin, tenemos lo que nos merecemos.